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LOS MODERNOS PREDADORES DE
PEMEX
Por Gerardo
Reyes Gómez (LD 23-01-12)
En medio de un mare magnum
de guerras cibernéticas que se están dando en el mundo, como
resultado de las luchas de poder por el control de la información,
los simples mortales con conocimientos mínimos de las ciencias de la
información, nos sentimos angustiados para manejar con propiedad los
volúmenes de información que consideramos vitales para deshacer el
nudo de datos que requerimos guardar con propósitos de análisis.
Por principio de cuentas,
acotamos que no estamos o queremos participar en ninguna guerra que
no sea la nuestra. La defensa, en la medida de lo posible de los
intereses nacionales mexicanos, los que a últimas fechas están
siendo atacados desde diversos frentes. Un repaso en las notas
periodísticas de color bastaría para percatarnos de que, por enésima
ocasión, los intereses de PEMEX están siendo amenazados por la
desmedida ambición de empresas transnacionales extranjeras que
consideran como suyos todos los yacimientos energéticos derivados
del llamado oro negro en nuestra geografía.
Si quisiéramos hacer más
precisos de las formas en que las ilegítimas aspiraciones
transnacionales asedian día con día nuestro patrimonio nacional,
tendríamos que mencionar que no solo en apariencia los
representantes del gobierno mexicano están coludidos con el enemigo.
De otra manera no se podría explicar cómo, en el interior del
gobierno federal se diseñan las más agresivas estrategias para
desposeernos de lo que nos es propio, y estas, lamentablemente,
tienen su origen en el seno de nuestras instituciones.
Es PEMEX, con sus cuadros
técnicos financieros los que parecen gambusinas, los que están
dedicados a pepenar, cualquier remanente energético que no esté
debidamente resguardado y alejado de los voraces apetitos de
aquellas empresas que, desde hace décadas fueron conocidas como la
"siete hermanas", aunque en rigor queden menos de seis, las que
fueron nuestro azote predador durante demasiado tiempo.
Ahora las fugas de
información económica, de la misma Pemex, nos anuncian que el
próximo objetivo de la tecnocracia financiera, anidada en PEMEX y
que hace usufructo de nuestra riqueza, van pisando fuerte en forma
descarada para apoderarse de los yacimientos llamados maduros y que
son susceptibles de explotación.
Sin embargo, donde se dan
vuelo las transnacionales, es en el renglón de los contratos, en
cuyo campo ha aumentado la discrecionalidad y los malos manejos
hasta límites insospechados, más velozmente que la violencia en
México y eso lo dice todo.
Casi todos los altos
ejecutivos de Pemex en un sexenio, el de Calderón, lograron un
milagro mexicano. Ingresaron por la puerta grande al club más
exclusivo de México; el de los super millonarios, tanto es así que
el otro club; el de los super narcos ya están recelosos de ser
rebasados y desplazados por personajes de la lista exclusiva
encabezada por el "Chapo" Guzmán. Lo cual deviene en una proeza del
capitalismo informal y que, contra lo que pudiera pensarse, ese club
sí está muy, pero muy bien organizado.
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