|
EDÉN
POLÍTICO
CALDERÓN Y
LA POLÍTICA CHATARRA
Por Pedro Lara Hernández
(LD 08-02-10)
“Los alimentos son el puente entre lo físico y lo espiritual”
Angela Goldstein.
En la reciente Cumbre de Copenhague, los principales países del mundo
estudiaron las causas y las graves consecuencias del los efectos del
cambio climático mundial, ahí se enfrentaron los argumentos de los
fuertes intereses de las grandes empresas trasnacionales contra
quienes argumentaron los graves riesgos de la sobrevivencia humana,
finalmente se impuso el interés inmediato a la razón y a la
supervivencia del propio ser humano. De la misma forma, ahora en
nuestra visión aldeana o doméstica del asunto, los grandes intereses
trasnacionales se imponen en la versión de la comida chatarra que
envenena indiscriminadamente a nuestros niños y jóvenes mexicanos,
creándoles graves problemas de salud como la obesidad, la diabetes y
la obstrucción de las arterias de su cuerpo.
La gravedad del asunto ha provocado una interesante polémica. Lo que
debería ser una fácil toma de decisiones en un gobierno serio y
responsable al instrumentar una correcta política pública en salud,
para cuidar a nuestra niñez y juventud nacional que es el presente y
el futuro de nuestra patria, se convierte en una actitud irresponsable
de un gobierno falto de ética, al ponerse de lado de los malévolos
intereses de las grandes empresas trasnacionales.
La perversa y evidente confabulación de las autoridades educativas
nacionales, y de las que tienen la responsabilidad de revisar los
subliminales mensajes publicitarios que se transmiten en los medios de
comunicación acerca de toda la chatarra alimenticia que ofrecen a
nuestros niños y jóvenes y que en nada ayudan a una buena dieta que
los nutra adecuadamente.
Toda esta irresponsable política de desentendimiento y falta de
vigilancia gubernamental ha venido deformando los hábitos alimenticios
de la familia mexicana. Si a esto suma usted, mi estimado lector, el
incremento de los malos hábitos de una vida sedentaria con falta de
programas de educación física y deportes para la niñez y la juventud
de nuestro país, lo que produce, de manera natural, son graves
problemas de salud pública de la población nacional.
El mexicano actual ha cambiado rápidamente el consumo de maíz
cereales, frutas y leguminosas por las pizzas, las hamburguesas y los
refrescos embotellados, que significa incremento de grasa saturadas,
azucares, falta de fibras, vitaminas y minerales. Los especialistas
calculan que en menos de 10 años el 90 por ciento de la población
sufrirá obesidad y sobrepeso. Esto provocará el aumento de
enfermedades como la diabetes, arterosclerosis, tumores, derrame
cerebral, alta y baja presión y cáncer. Antes la diabetes tipo 2
aparecía a los 60 años, ahora está apareciendo a los 20 años.
¿Sabía usted estimado lector que México es el país con más niños
obesos en el mundo, el segundo a nivel internacional con personas
mayores que mueren bajo su propia gordura, que uno de cada cuatro
mexicanos tienen mortales niveles de colesterol y que el 70% de los
adultos en México tiene sobrepeso?
Debemos de apuntar que la fatal pandemia que el mundo está padeciendo
de obesidad y diabetes, fue a su debido tiempo pronosticada por
eminentes investigadores como H. Trowell y Denis Burkitt, solo que en
las instituciones de sanidad y en los centros de enseñanza
profesional, influenciados por la poderosa industria agroalimentaria,
no les hicieron caso. Ahora padecemos las consecuencias, y podemos
prevenir desastres mayores, pero, los burócratas que administran las
instituciones de salud, parecen más interesados en proteger los
mercantilistas intereses de los propietarios de los consorcios
farmacéuticos, químicos, y agroalimentarios, que en proteger la salud
de millones de engañados seres humanos.
Es importante despertar la conciencia nacional acerca de la gravedad
de este problema de salud pública. Si las irresponsables autoridades
del país no hacen nada, los ciudadanos debemos de tomar cartas en el
asunto, creo que algo, todavía, se puede rescatar a favor de las
nuevas generaciones. |